Para volverme artista el primer paso fue amar el arte. Desde joven tuve aprecio por todas las expresiones artísticas, desde la literatura, la fotografía, la pintura, escultura y diseño. Fue a través de esta pasión que encontré a mis maestros intelectuales: Efraín Huerta, Henri Cartier- Bresson, Max Beckmann, Emil Nolde, Alberto Giacometti, Herbert...
Miguel Cuauhtémoc
Para volverme artista el primer paso fue amar el arte. Desde joven tuve aprecio por todas las expresiones artísticas, desde la literatura, la fotografía, la pintura, escultura y diseño. Fue a través de esta pasión que encontré a mis maestros intelectuales: Efraín Huerta, Henri Cartier- Bresson, Max Beckmann, Emil Nolde, Alberto Giacometti, Herbert Bayer, entre varios maestros más.Segundo paso: EstudiaAsí fue como inicié la Licenciatura de Diseño en la Escuela de Diseño del INBA. Con estas clases aprendí la técnica, las tendencias y el rigor que se requiere para crear. Estos estudios fueron esenciales para tener una formación académica rigurosa, conocer compañeros con grandes ideas y aprender con desvelos las distintas visiones de estética.Tercer paso: Rompe las reglasUna vez conocidas las reglas de estética, uno debe quitarse el miedo y romper las reglas aprendidas. Fue con las enseñanzas mis maestros históricos, formales, informales y sentimentales que aprendí a transmitir mi irreverencia en obras y a impregnarla con fuerza en cosas tan sensibles como un espacio en blanco. Sus enseñanzas fueron esenciales para perder el miedo al bastidor, a los objetos limpios y a experimentar con áreas, objetos y texturas.Cuarto paso: FracasaEl miedo se quita experimentándolo. Todos tenemos miedo al fracaso, pero no es tan malo, porque después el camino es para arriba. A través de obras sin pasión, sin vida y sin mensaje, me di cuenta que debía dar mucho más. Varias horas trabajando en obras aburridas y sin alma fueron un gran aprendizaje.Quinto paso: Evoluciona y repite desde el paso unoCon pasión, vida y mensaje, las obras se convierten en arte. Fue a través de estos casi treinta años de experiencias y aprendizajes que pude transmitir mi pasión en mensajes visuales alegres, irreverentes y llenos de historias. Gracias a cada obra realizada fue que aprendí la lección de vida en cinco pasos.Gracias a Dios que me dio estos cinco pasos para quitarme el miedo a ser artista. Debido a ello, mis obras, con un aroma entre óleo, madera, solvente, vino, tabaco, música y libros; han llegado a varios estados de México, a Chicago, a Washington, a Miami, a Bogotá, entre muchas ciudades más.